Hace mucho tiempo, en el huerto de una dulce anciana crecía un árbol mágico, de cuyos frutos se sacaba un jugo que curaba cualquier herida, dolor o enfermedad. Un día los frutos comenzaron a desaparecer y los nietos de la anciana, Antón, Elma y Crispín, pasaron noches en vela, vigilando, hasta que descubrieron al ladrón: el saltón volador, un ser extraño con cuerpo de sapo y alas de murciélago, que era enviado por el temible ogro Revientatripas. Animados por su abuela, que conocía las perversas intenciones del ogro, los tres hermanos salieron a recorrer el bosque y enfrentarse a él. Al fin, después de muchas aventuras, el menor, Crispín, se quedó solo frente al malvado ogro. Eso sí, en todos los bosques hay duendes, hadas y elfos (espectadores), y en aquel también los había. Quizás ellos ayudaron al muchacho en su misión.